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Al descubrimiento de un tesoro
Madre Scolastica, modello di vita
La miniera dell’epistolario
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«Crece continuamente el deseo por parte de las Páis Discípulas y no sólo – escribe el Postulador general padre Antonio da Silva – de conocer la Sierva de Dios Madre Escolástica Rivata y aumentan las peticiones de disponer de sus enseñanzas. Madre Escolástica no ha escrito libros, pero ha cultivado una amplia correspondencia epistolar. Sus cartas eran escritas a manos o también mecanografiadas por ella misma. No tenían fines didácticos, sino que se referían a las cuestiones prácticas del momento. Precisamnte por esto estban llenas de puntos de referencia a la vida vivida y sembradas de consideraciones y enseñanzas preciosas. De aquí nace y cree el deseo de conocer los escritos de Madre Escolástica ...».

Con este deseo en el corazón dos Pías Discípulas que han frecuentado  el Curso sobre el Carisma de la Familia Paulina 2007-2008, han preparado el trabajo final estudiando algunas cartas de Madre Escolástica.

Sr Analice Lúcia Balestrin, Epistolario di Madre Scolastica Rivata. Lettere di Madre M. Scolastica Rivata a Sr. M. Ignazia Biello (1932 —1936), Corso di Formazione sul Carisma della Famiglia Paolina 2003-2004.

Sor Maria Aparecida Batista: UNA MUJER DEL EVANGELIO MADRE ESCOLÁSTICA RIVATA. Del libro “Las Mujeres del Evangelio” a las cartas a Madre Lucia Ricci i 1945 - 1948. Curso sobre el Carisma de la Familia Paulina 2007-2008.

Sor M. Alejandra Mencía: Madre Escolástica, modelo de vida.Curso sobre el Carisma de la Familia Paulina 2007-2008.

Un lavoro scaturito sulla base delle fonti a disposizione, è stato anno anche l’elaborato di Suor M. Pace Kang: “Madre M. Scolastica Rivata, modello di formazione”. Un lavoro prezioso per la provincia Corea, perchè offre, avendo attinto a questo materiale, la traduzione di parte dell’epistolario a Suor M. Ignazia Biello in lingua coreana. Corso di Formazione sul Carisma della Famiglia Paolina 2007-2008.

Anche Sr. M. Anna R. Tinampay, che ha lavorato sul “Processo di cristificazione nel Donec formetur e nella Regola di Vita PDDM”, ha presentato nella Conclusione “Madre M. Scolastica, forma delle Pie Discepole del Divin Maestro”. Corso di Formazione sul Carisma della Famiglia Paolina 2008-2009.

 Sr. Maria Aparecida, Pía Discípula brasileña, trabajando sobre un tema querido para ella: «Madre Escolástica y Las Mujeres del Evangelio», ha enfocado su búsqueda sobre el epistolario de Madre Escolástica a Madre Lucía Ricci, limitada, por ahora, a 22 cartas en el período 1945-1948, un tiempo crucial para la Sierva de Dios y para la Congregación de las Pías Discípulas. Las cartas ponen en evidencia también la relación “de amistad y complicidad” entre estas dos grandes mujeres que han escrito páginas fundamentales de historia de nuestra Congregación, siguiendo al Divino Maestro como “las Mujeres del Evangelio”. Como conclusión de su trabajo, escribe Sr. M. Aparecida:

La pesquisa en torno a las cartas a la Madre Lucía Ricci me ha llevado a formarme la convicción de que la Sierva de Dios, Madre Escolástica Rivata, había aprenddio verdaderanmente de las “Mujeres del Evangelio” que con María seguían a Jesús, el espíritu de oración, la audacia, la fuerza, la valentía, la humildad, la entrega, el sacrificio pero sobre todo el amor, convencida de que “sólo el Amor es todo”.

El tetsimonio ofrecido en las cartas demuestra que la vida y el discipulado, desde el inicio, se fundamentaron en el Evangelio de Jesucristo, estudiado especialmente en la perspectiva de la llamada de las mujeres.

Las cartas muestran que, en el seno de la Familia Paulina, la llamada evangélica colocó a Escolástica en las huellas de San Pablo y bajo la mirada de María Reina de los Apóstoles, en un camino de configuración cotidiana del “en mí vive Cristo” (Gal 2,20).

Como María en su juventud dijo Sí al proyecto de Dios: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 2,38), también Úrsula Rivata respondió positivamente a su llamada: “Señor, ¡Tú solo y basta!”. Desde aquel momento, su entrega a Dios fue total y completa, y su vida persiguió una única orientación: cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios, creyendo en el proyecto del Fundador, en la vida de la Congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro.

Como Pablo y Bernabé fueron elegidos por el Señor para realizar una misión (Hch 13,2), también Úrsula y Metilde Gerlotto fueron elegidas por el Padre Alberione para dar inicio al Instituto de las Pïas Discípulas del Divino Maestro. A la pregunta: “¿Qué haremos?”, recibieron la respuesta que resonó luego siempre en el corazón: “haréis Silencio, Silencio, Silencio”; silencio de escucha y de meditación, de oración y contemplación, de donación y servicio, siguiendo el ejemplo de María Madre de Jesús que “María, por su parte, guardaba todas estas cosas meditáncolas en su corazón”(Lc 2,19).

Como Pablo apresado, Madre Escolástica es alejada de su oficio de responsable del grupo de las Pías Discípulas del Divino Maestro en 1946, separada en la Villa San Giuseppe (vía Portuense 746), porque, convencida que Dios quiere la Congregación, busca el camino de la aprobación jurídica. Como Pablo, lucha: “[...] si os será posible, libradme de la prisión en la que ahora me encuentro” (MSltLR05). “No es que me quiera quejar de lo que ha dispuesto el Señor para mí en su infinita bondad ...]. Yo también me esfuerzo por estar contenta, aunque el exilio sea siempre exilio” (MSltLR013).

Como Pablo, todavía, siente haber hecho la oferta en libación de la propia vida y no desea nada más que se cumpla la obra apostólica a la que había sido llamada en favor de la Iglesia de Dios. “Yo no deseo nada más, que haga el Señor lo que quiere, y que escuche las oraciones y ofertas de muchas almas que gimen y sufren para obtener la gracia de ser reconocidas también por la Iglesia en su vocación” (MSltLR004).

Podemos pensar que la figura de san Pablo, apóstol y misionero “ad gentes”, ha inspirado a Madre Escolástica también cuando ha sido enviada en 1936 a Egipto, como primera misionera de la Familia Paulina en tierra africana, luego a Francia, y, por último, a Argentina.

Ha mirado a las mujeres que, como María y con  María, segúían a Jesús, que han desarrollado un rol activo en el marco de la misión de Jesús; las mujeres valientes que, a diferencia de los Doce, no abandonaron a Jesús en la hora de la Pasión (cfr Mt 27,56.61; Mc 15,40), sino que supieron estar con María a los pies de la Cruz; la mujer primer testigo y anunciadora del Resucitado, (cfr Jn 20,1.11-18), la apóstol de los apóstoles.

Úrsula Rivata como estas mujeres se reflejó en María, la Madre Discípula, para hacerse la primera Madre de las Pías Discípulas.

Concluyendo esta pequeña y limitada pesquisa, doy gracias al Maestro divino que me ha ofrecido la garcia de descubrir a Madre Escolástica, y estoy segura de que su persona es el camino a recorrer para sacar el carisma original de las Pías Discípulas del Divino Maestro. Ella ha sabido abandonarse a la fidelidad de Dios. Toda su existencia ha sido un “perderse” por amor, en la adhesión incondicional al proyecto de Dios en su vida. 



 

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- Madre M. Escolástica Rivata –