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marzo 2012 scolastica

Cómmo hacernos santas

La santidad consiste en hacer bien no las cosas raras, sino bien, sin vanidad, sin tibiezas, por amor de Dios, el propio deber.
Desconfiar de nosotras y confiar en Dios. Humildad y confianza forman la santidad del alma. ¡El Señor os quiere dar, dar, dar!  Acoged, pero recordad que él no puede renunciar a esto: que todo se haga sólo para su gloria.
El Padre Celestial es mucho, mucho más bueno que los padres terrenos, él os dará su Espíritu, os dará la santidad que deseáis si la pedís con confianza. Las demás cosas os las dará en cuanto sirvan para su gloria y para vuestro bien.
La oración tiene que nacer de esto: sentir la necesidad de Dios para unirnos más a él, para perfeccionarnos, para combatir bien, para conquistar cada día un poquito de lo que es la santidad es decir, el amor de Dios y el amor a las hermanas, el amor al prójimo que son los dos mandamientos que, vividos bien, constituyen la santidad.

Maestro Divino, «doce nos»: enséñanos la sabiduría que procede del Espíritu Santo y conduce a la santidad.

- De la predicación  del Beato Giacomo Alberione a las Pías Discípulas del Divino Maestro-


Santidad en la vida ordinaria

Madre Escolástica escribiendo a las hermanas no olvidaba nunca un pensamiento, una invitación al camino de santidad. Eran consejos que nacían del libro de su vida, proponía recorrer un camino que ella recorría, siempre dispuesta a tender la mano para caminar juntas.

Vete adelante en la alegría y en la vida ordinaria, realizando cada día bien tus deberes sin negarle nunca nada a Jesús, aquí está toda la santidad y el cumplimiento de tus deseos y de los de Jesús (1948).
La que quiera hacerse santa tiene siempre muchas ocasiones, ahora como entonces, cada una en el propio campo: no será para todas de la misma manera, pero cada una demuestra el amor a Dios de forma sincera, con el cumplimiento generoso y fiel del propio deber, sin medir el sacrificio que la fidelidad puede requerir; es más, precisamente el sacrificio se hace fuente de alegría, porque es medio de ofrecimiento al Señor, en prueba de nuestro amor (1968).
No os desaniméis nunca en la contrariedad y en las pruebas, porque son las cosas más útiles a nuestra santificación y estas gracias el Señor se las da sólo a las almas que más ama (1933

Madre M. Escolástica Rivata

 

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La comunicación más allá de la palabra

La madre Escolástica Rivata, un testimonio profético que se cumple hoy

Por sor M. Joseph Oberto PDDM

ROMA, domingo 15 julio 2012 (ZENIT.org).- Ofrecemos un artículo sobre la sierva de Dios madre Escolástica Rivata, quien inició la congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro, a los 25 años de su muerte.

En la constelación de la santidad de la Familia Paulina se integra la sierva de Dios madre Escolástica Rivata, quien nació hace 115 años, y que este año celebra el 25 aniversario de su dies natalis.
En 1924, el beato Santiago Alberione elige a la joven Úrsula, que llevará el nombre de hermana Escolástica de la Divina Providencia, para dar vida a las Pías Discípulas del Divino Maestro. Una mujer sin títulos ni diplomas, pero con la sabiduría elaborada diariamente, desde la adolescencia, de la fuente de la Eucaristía. Acogió, dio a luz e hizo crecer, en medio de muchas pruebas, lo que era el carisma de una nueva institución, en un estilo de silencio y ocultación, pero con el sello de "mujer de la comunicación".

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